18 ene 2015

smart car

Se dice que si el campo de la automoción hubiera avanzado tanto como el de la informática, los coches podrían volar y funcionar casi sin combustible. Y es que sorprende que algunos sectores industriales hayan avanzado tanto mientras que el automóvil, conceptualmente, se encuentre aún tan cerca de sus orígenes. De hecho, hasta ahora ha sido un sector en el que las nuevas tecnologías han entrado más que discretamente, exceptuando algunos sistemas de navegación o de entretenimiento. 

Sin embargo, se hayan en periodo de experimentación los protocolos V2V (vehicle to vehicle), redes de comunicación que permitirán que nuestros vehículos gocen de una información a tiempo real de lo que sucede en su entorno próximo, facilitando la tarea del conductor. Aprovechando la tecnología wifi, los vehículos podrían compartir datos como la velocidad y la trayectoria, lo que permitirá reducir el número de colisiones. El mismo sistema permitirá optimizar trayectos o elaborar rutas alternativas a tiempo real. 

Pero es tarea complicada que los fabricantes de automóviles, conservadores por principio, se decidan en masa a incorporar estas tecnologías, a menos que algún marco legislativo los obligue a ello. Así que, como no, parece ser que Google será la primera compañía que se atreva a lanzar un smart car. Paradójicamente, no será una compañía automovilística la que revolucione el mundo del automóvil. Ya existen los primeros contactos con marcas  convencionales, como General Motors, Ford, Toyota, Daimler o Volkswagen, para hacer un vehículo que se conduzca solo. Los primeros prototipos ya han visto la luz y se prevé que para 2020 cualquiera podrá adquirir un vehículo de estas características. 

Sin embargo, nos encontramos con un obstáculo de primer orden: el legislativo ¿permitirán los gobiernos que este invento esté en tan sólo cinco años en nuestras carreteras? A priori parece un escollo de primer orden. El coche robótico no es un sueño. En Francia en los años 90 ya se diseñaron coches en modo experimental capaces de recorrer cientos de kilómetros respetando señales y al resto de usuarios de la vía pública. Pero de momento, sólo el estado norteamericano de Nevada permite que estos aparatos circulen por sus vías públicas desde que aprobó el 29 de junio de 2011 una ley que permite la operación de coches sin conductor.
alfonsovazquez.com
ciberantropólogo

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